Los hermanos Marley, Los Fabulosos Cadillacs y Residente fueron la banda sonora de un lugar que parece impensado en Colombia, un lugar donde reina la no violencia.

Contra el clima y su pronóstico de lluvia; los trancones y la madrugada, el festival más grande que tiene el reggae y los sonidos afrocaribeños en el continente, coronó con éxito una séptima edición. El Jamming está creciendo rápido en fuerza y calidad. De los 4.000 asistentes que convocó la primera edición ha subido a 20.000. Y no es para menos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta reciente edición, llevada a cabo el pasado sábado 17 de febrero puede presumir de un público que madruga y cumple tanto. Hace menos un año, a pocos días de terminar su sexta edición, en junio, empezaron las filas para comprar entradas. La nueva versión del evento se adelantó para febrero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El día del evento, desde las 8 de la mañana había gente esperando que se prendieran los altavoces y, a las 10 de la mañana, con la aparición de la primera banda, los clásicos bogotanos de 1280 Almas, ya estaba instalado la mayoría del público.

Esta vez solo hubo una tarima principal y alrededor de ella una serie de actividades académicas, comerciales y de entretenimiento suficientes para meterse de cabeza todo el día en la fiesta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cartel estaba compuesto por dos clásicos bogotanos como 1280 Almas y Los Elefantes. Los paisas de De Bruces a Mí. Desde Chile: Movimiento Original, una de las combinaciones más fuertes de reggae y hip hop en Latinoamérica. El ídolo y leyenda del reggae en español, ex vocalista de Los Pericos, Bahiano. Un tipo que tiene más de 30 discos grabados entre su carrera solista y sus agrupaciones Lumumba y Todos Tus Muertos, el argentino Fidel Nadal. Green Valley y la matrona encargada de ponerle dancehall y encender la fiesta, la jamaicana Spice.

 

 

 

 

 

 

 

    

 

La artillería pesada del cierre estuvo a cargo de uno de los actos de hip hop en español más grandes del planeta, Kase O, presentando su álbum “El Círculo” por primera vez en Colombia. Lo siguieron los pioneros del hip hop afrocubano Orishas y la que es, hoy por hoy, una de las voces más contundentes del continente, Residente. El puertorriqueño, que hace meses estrenó disco y documental, presentó en Colombia su propuesta solista luego de haber hecho un viaje por el mundo para recargarse de muchos ritmos y la furia de los rincones más apartados del planeta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tres leyendas hicieron del remate del Jamming una de las fiestas más grandes que hayamos podido ver en esta ciudad. Dos de ellos herederos del misticismo que viene con el apellido Marley: Stephen ‘Ragga’ Marley tocó con su banda y alternó durante el show de Damian en un par de canciones, demostrando porque son fieles portadores de su apellido y promotores de un fenómeno musical todavía muy bien logrado desde su ejecución y mensaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para cerrar, con papelitos y cánticos que no se apagaban, durante más de una hora, los mismísimos Fabulosos Cadillac finalizaron con broche de oro la velada.

 

 

 

 

 

 

 

 

La mayoría de los artistas pisaron la tarima representaban un discurso; Residente hablando de parar las balas; a Damian Marley cantando un clásico antibelicista como War de Bob Marley; a Stephen acompañando a Damian en un track pro legalización como Medication; a Kase O rapeando en Esto no para o a los Fabulosos Cadillacs cantando himnos de la protesta argentina como Malbicho o Matador