Lecciones para vivir la vida en paz 

Bill Milligan
Manejamos a través de la exuberante selva por un camino serpenteante, y como a quince minutos de Montego Bay llegaos a nuestro destino, una aldea rastafari entre una cadena de colinas, con aves tropicales y altas paredes de bambú. Este es uno de los dieciséis asentamientos rastafari de Jamaica, donde comenzó la cultura rastafari.
En esta mañana jamaiquina llegamos de visita junto con un grupo de alumnos uniformados de preparatoria, estas tierras, que eran parte de una propiedad de la familia Nelson, quien las donó para promover el estilo de vida rastafari. Los Nelson nos presentan a “First Man”, un hombre con una presencia imponente que nos  llevó a la aldea.

Llegamos a una corriente clara que separa el complejo rasta de la hacienda. Cruzar esta corriente representa una depuración simbólica, antes de entrar a tierra sagrada.

A la distancia escuchábamos el relajante sonido de tambores, interrumpido con breves momentos de estacato. “First Man” nos explicó en su voz grave barítona, las muchas plantas, frutas y vegetales nativos usados por los rastas, que tienen una importancia médica. Los tambores, el olor a madera quemada y cannabis crearon un efecto de relajación. Con nuestras inhibiciones reduciéndose, comenzamos a abrirnos a la experiencia rasta.

A medida que bajamos por la suave ladera, los tambores y los aromas se volvieron más intensos. Nos encontramos con otros rastas, quienes nos ofrecieron jícaras llenas de agua de coco, la cual probamos mientras veíamos a los percusionistas en una palapa que se usa para ceremonias y presentaciones educativas.

Después de nuestra bienvenida con agua de coco, nos llevaron a un recorrido del complejo y nos mostraron los jardines orgánicos con hierbas y vegetales. Los rastas utilizan una variedad de cabañas para distintos propósitos. Una de ellas es una cabaña spa para masajes y baños herbales, otra es una cabaña de artesanos, donde crean, exponen y venden sus artesanías, también hay una cabaña de té, donde se preparan muchos tipos de tés herbales terapéuticos, hay una cabaña Ital donde las mujeres rasta preparan platillos vegetarianos, y una cabaña de la razón, usada para exposiciones y presentaciones sobre la cultura jamaiquina y el estilo de vida rasta.

Nos llevaron a una estufa abierta de madera con una olla en la que hervía coco rallado fresco, que se usa para hacer el aceite de coco de la cocina Ital.

En la cabaña de la razón aprendimos acerca de la agricultura orgánica, los peligros de los alimentos procesados y la necesidad de que todos comprendamos las etiquetas de las botellas, latas y de todo lo que consumimos.
En la cima de una pequeña colina había un laberinto, creado con bambú tallado. Nos dijeron que el origen de estos laberintos data de hace cientos de años y que comenzaron en Asia. Los chinos creían que liberar el filtro entre el subconsciente y la consciencia puede solucionar problemas de raíz profunda. Los rastas usan este laberinto para meditar y resolver problemas. En medio de esta experiencia sensorial agradecimos el ser introducidos a esta cultura rica y variada.

Los rastafaris han compartido sus creencias con el mundo a través de su música y filosofía, y le han dado a Jamaica un lugar especial en la historia. (El legendario Bob Marley fue un rastafari devoto.)

Ahora se pueden encontrar comunidades rastafari en todos los continentes, pero no hay nada igual a los rastafaris de Jamaica, la tierra de sus raíces.

El mundo le puede agradecer a esta isla que nutra esta cultura pacífica. El uso de cannabis no es ilegal en Jamaica y en otros lugares del mundo. Y la cultura rasta ofrece tantas cosas positivas, como incorporar los alimentos sanos y orgánicos, la auto-suficiencia, la paz, conservación, la educación y el evitar el alcohol que tanto perjuicio causa a la humanidad.

Aunque no es un estilo de vida para todos, hay muchos conceptos positivos de lo rastafari que podemos adaptar y que pueden mejorar nuestro planeta y a nosotros mismos. Jah Vive!

Para mayor información sobre esta aldea rastafari cerca de Montego Bay, en Jamaica, haga clic aquí.

Fotos: miembro de la aldea entre la abundancia natural; cocina vegetariana en la cabaña Ital; el autor con sus amigos rasta; “First Man” purificándose en el río. Fotos por Yndiana Montes